La expresión de la máxima grandeza del Universo se ha concentrado en la creación de las grandes culturas o civilizaciones de la Tierra. Para ello ha sido preciso que lo insustituible de la Conciencia cobre un carácter objetivo en el plano de la realización, la obra, la acción, la producción y, trascendiéndoles en sus particularidades, llegue a ser verdad para una nación, un pueblo y finalmente todo un Estado. Cada una de las civilizaciones que han marcado el espiral del tiempo de la historia ha concretado las más vastas y excelsas cosmovisiones de un hombre arrojado a un mundo hostil y desconocido, donde ha debido enfrentar el miedo y la conquista, expresando luego la belleza, la armonía y el orden, asi como el genuino sufrimiento y la esperanza del existir. El único error ha sido pretender eternirzarlas en un vano afán por paralizar el devenir del tiempo. El sentido de conexión inagotable entre la Conciencia y su obra cultural constituye la substancia palpable de la grandeza, es decir, sólo la interconexión entre el ser humano y la civilización otorga realidad a la máxima grandeza que se puede concebir. Las creencias que han dado origen a las grandes culturas de la Tierra han sido las obras originales de los creadores culturales, grandes filósofos y autollamados profetas, sin los cuales es imposible comprenderlas. Cultívalas.