Toda evolución cultural únicamente puede ocurrir como consecuencia de una transformación interna, ya que los cambios estructurales del sistema social constituyen actos de cognición interconectados con los planos internos, es decir, las interacciones del sistema vivo con su entorno son relaciones de conocimiento por lo que el mundo es un proceso cognitivo perpetuo. De este modo, no hay que buscar la fuerza afuera de uno mismo, en lo superficial o lo externo. Sólo a partir de la potencia de la Sabiduría del sujeto íntimo podrán mejorarse los procesos sociales, económicos, políticos, filosóficos, religiosos y antropológicos. La fuerza interna de la Persona Humana es la flecha quenos lleva a la otra orilla de una Nueva Era. Desarróllala.