Todo lo que procede del amor es un milagro. Todos los milagros significan una mejor vida, mejores hábitos, una mejor convivencia y, en consecuencia, una mejor sociedad. Los milagros cancelan el pasado en el presente, y al ubicarnos en la mismidad de las cosas, liberan el futuro. El milagro es un servicio. Es el máximo servicio que se puede entregar a otro y permiten elevar al ser a la esfera del orden celestial. Los milagros corrigen los pensamientos falsos. Liberan del errado sentido de aislamiento, privación y carencia. Cuando se retorna a la forma natural de comunicación con el amor, los milagros dejarán de ser necesarios. Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario purificarse. Para ello la meditación, que es el vehículo de los milagros. Por medio de la meditación se recibe amor y por medio de los milagros se expresa amor. Practícalos.